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¿Por qué colapsan los jugadores de fútbol en pleno partido?

Tras el desplome del jugador Christian Eriken de la selección danesa de futbol, durante un partido contra la selección de Finladia en la Eurocopa 2020 (haga click aqui para ver video) se retomó el impactante tema sobre los desvanecimientos o muertes en pleno campo de juego de estos atletas de alto nivel competitivo.

Otro caso destacado fue el del congoleño Fabrice Muamba quien el 17 de marzo del 2012, sufrió un paro cardiaco durante un juego del Bolton contra Tottenham Wanderers, en la Premier League teniendo este la suerte de recuperarse; Muamba recibió varios choques eléctricos a través de un desfibrilador, su corazón estuvo detenido durante 78 minutos; ese mismo año, poco tiempo después de su recuperación, Muamba anunció su retiro del futbol por consejo médico.

Existen otros casos en los que los jugadores no tuvieron la suerte de sobrevivir, como paso con el camerunés Partick Ekeng, de la liga rumana, quien el 6 de mayo del 2016 se desplomo tras 7 minutos en el campo de juego.

El italiano Piermario Morosini quien sufrió un paro cardiaco en pleno partido Livorno vs Pescaradel del futbol italiano, el 14 de abril del 2012. (ver video)

Se cree que algunos de estos futbolistas, sufrieron lo que se conoce con el nombre de “Síndrome de Muerte Súbita” un término que describe una serie de condiciones que desencadenan un paro cardiaco en personas jóvenes.

Esta condición en la mayoría de los casos, no presenta síntomas previos al evento cardiaco, es conocida que la influencia congénita juega un papel importante en la misma, las altas exigencia física a la que está sometido el jugador (frecuencia cardiaca, tensión arterial, aumento del consumo de oxígeno, cambios extremos en factores ambientales, estrés) se suman a la aparición de este síndrome.

Las causas dependen en gran medida de la edad, por ejemplo, en deportistas menores de 35 años suelen ser por problemas con la estructura y funcionamiento del corazón desde el nacimiento o cardiopatía congénita. También cardiopatías familiares y/o hereditarias. En cuanto a los mayores de 35 años de edad, estas se suelen atribuir a cardiopatía isquémica. Se dan cuando las arterias coronarias se estrechan debido a la acumulación de material graso en su interior, el cual con el paso del tiempo, reduce el flujo de sangre a través de ellas, desencadenando en un infarto.

Hasta el momento no existen pruebas específicas que garantices la prevención temprana de este síndrome, test como electrocardiogramas, muchas veces no muestran indicios de esta condición; por ejemplo, con la miocardiopatía hipertrófica alrededor del 70% de las veces que es diagnosticada, se hace al momento en que se presenta un episodio de muerte súbita cardiaca.

La Dra Hilary Jones, una experta de Inglaterra, dice:

“La práctica deportiva vigorosa puede desenmascarar una afección subyacente no diagnosticada”.

“Así que, cuando vemos a alguien que tiene una hemorragia subaracnoidea, una apoplejía repentina en el terreno de juego, quedamos sorprendidos. Si alguien tiene un paro cardiaco, quedamos muy sorprendidos. Estos eventos no son comunes, especialmente entre los atletas, pero no son raros tampoco”.

Ligas como La Premier League, está implementando que los jugadores entre 16 y 18 años pertenecientes a sus clubes miembros, deben pasar por un reconocimiento cardiológico, y luego realizar un seguimiento a sus carreras anualmente.

Italia implemento un programa muy eficaz de detección de anomalías cardiacas, donde todos los jóvenes deportistas profesionales, eran examinados, pudiendo detectar así, una gran cantidad de problemas cardiacos, y reduciendo hasta un 90% las tasas de muertes.

La muerte súbita en deportistas que gozan de buenas condiciones físicas, son una situación con la que lamentablemente tenemos que lidiar, sabemos que su impacto en el deporte es bajo, si la comparamos con el porcentaje de persona practicantes de estos; por lo tanto, no debe ser una excusa para dejar de practicar algún ejercicio físico, dados los beneficios que se obtienen en el bienestar del organismo, con la reducción de los factores de riesgo que puedan afectar la salud cardiovascular.

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